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CON OJOS DE ARQUITECTA

June 27, 2019

En unos días me gradúo de la universidad, en la carrera de Arquitectura de Interiores. En unos días se realiza una ceremonia simbólica que representa mi meta cumplida por la cual tuve que dejar de vivir en Trujillo hace seis años. A lo largo de estos seis años en mi formación dentro de la facultad de arquitectura, mi percepción de ver y admirar las cosas se ha desarrollado mucho, y evidentemente es muy diferente de cuando comencé mi carrera.

En el entorno de los arquitectos siempre escuchamos esa frase “Con ojos de arquitecto”, ya que todos los que hemos estudiado esta profesión somos conscientes de cómo nos cambia en el buen sentido, vemos arquitectura en cada detalle que podría resultar imperceptible para alguien que es ajeno a la profesión.

 

 

Entonces debido a ese análisis que hice al terminar mi carrera, me di cuenta que no conocía Trujillo con ojos de arquitecta. Claro que he regresado de vez en cuando, pero han sido viajes puntuales para visitar a mi familia. Dicho lo anterior decidí que necesitaba darle una refrescada a mi mente y darme el gusto de poder apreciar mi ciudad como no lo había hecho antes.

Comenzaré hablando de Las huacas del Sol y la Luna, este complejo arqueológico fue capital de la cultura Moche y se ubica a 8 kilómetros al sur de Trujillo, dentro del Valle de Moche. Las visité cuando tenía seis años por algún paseo del colegio por lo que mis recuerdos eran nulos. La huaca de la Luna es un monumento que funcionó como centro ceremonial. Lo interesante de este recorrido es que visitas tres plataformas y cuatro plazas ceremoniales delimitadas por muros de adobe.

 

La huaca presenta murales polícromos con alta complejidad y riqueza en el detalle, característico de la cultura Moche, representando en su arquitectura sus ideologías políticas como religiosas. Lamentablemente la huaca del Sol no se encuentra dentro del circuito de visita actual sin embargo se cree que cumplió un rol más administrativo que religioso.

 Por otro lado, seguramente cuando has escuchado de Trujillo, una de las primeras cosas que se te vienen a la mente es conocer la ciudadela de Chan Chan, es la ciudad de barro más grande en América, uno de los complejos arqueológicos más importantes del Perú y el más notable de la cultura chimú. Con toda sinceridad quedé muy impresionada con la arquitectura de este atractivo, posee una belleza singular.

A lo largo del recorrido se encuentran pasillos angostos y muy altos al igual que pasillos anchos y bajos generando contraste en la percepción. En definitiva toda la materialidad es de adobe, pero no me cansé de la monotonía en la materialidad debido a la variedad de relieves desarrollados. Sobre todo al saber que cada figura en sus muros es un símbolo.

Por ejemplo había muros con dibujos de pelícanos, peces, redes de pescar los cuáles representaban sus principales actividades. Otro detalle increíble es que tiene un ingreso muy accesible, puedes llegar en transporte público o en carro particular. Se encuentra diez minutos antes de llegar al balneario de Huanchaco, por lo que yo visité Chan Chan durante la mañana para poder almorzar un ceviche fresco frente al mar.

Por último el centro histórico de Trujillo mantiene aún una arquitectura que cautiva a sus visitantes. Está lleno de casonas coloniales y republicanas destacadas en su diseño por sus balcones de madera y sus ventanales forjados en hierro con detalles de filigrana. Muchas de las casonas más reconocidas en la actualidad le pertenecen a entidades privadas, s

in embargo son de ingreso libre ya que en la mayoría se realizan actividades culturales.

En los alrededores de la Plaza de Armas se encuentran numerosas iglesias al igual que museos históricos como por ejemplo el Museo del Juguete que es uno de los más conocidos porque además en su primer nivel es una cafetería bar. En su interior exhiben juguetes antiguos de todo el mundo. Debo decir que era la primera vez que lo visitaba y fue muy curioso y creepy!

Trujillo es una ciudad señorial que combinan la cultura española y las culturas peruanas ancestrales, los invito a conocerla, probarla y amarla tanto como yo.

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